Los Gobiernos de la UE tendrían que asumir las indemnizaciones por los posibles efectos adversos que pudiera causar la vacuna contra el coronavirus.
Es decir, que los Gobiernos de la Unión Europea tendrán que indemnizar a los fabricantes de las vacunas contra el coronavirus en caso de que éstas provoquen efectos secundarios y denuncias de los consumidores.
La Comisión Europea ya adelantó que existía la posibilidad de compensar a los fabricantes en caso de efectos secundarios debido al «elevado riesgo» del desarrollo de estas vacunas y a las condiciones concretas, durante las urgencias de una pandemia, en la que tenía lugar.
Así pues, la Comisión Europea tiene cláusulas de responsabilidad confidencial en sus contratos con Sanofi y AstraZeneca que extendería con el resto de fabricantes y que harían que, en caso de efectos secundarios de estas vacunas, se compensara a los productores del fármaco.
Y a la pregunta del ¿por qué? es sencillo; y es que las farmacéuticas se han hartado de las prisas políticas por la vacuna.
Con esto de la vacuna se ha perdido completamente el horizonte de lo que es un desarrollo científico de un antígeno, un proceso que no se completa de un día para otro, que en condiciones normales podría demorarse hasta 10 años y que muchos de los candidatos a vacuna, lo normal, es que se caigan por el camino.
y entonces ¿por qué tanta prisa por desarrollar la vacuna? la razón de las prisas no es otra que desprenderse de toda responsabilidad de gestión y desplazarla hacia la ciencia.
Menos mal que una de las voces más tranquilizadoras que se pueden escuchar en España es la de la directora de la Agencia del Medicamento. María Jesús Lamas repite en cada intervención pública sobre la vacuna que no se dispensará sin las condiciones de seguridad y eficacia necesarias. Es más, consciente del tiempo que necesita una vacuna normalmente y que lo que habrá en el mejor de los casos es una autorización de emergencia, explica que solo se administrará si en la ecuación del riesgo y el beneficio, gana el segundo. Los expertos españoles marcan verano de 2021 como fecha en la que se podrá comenzar a vacunas.